Argentina
October 16, 2025
Los híbridos de última generación, junto con las plataformas Clearfield® y Clearfield® Plus, brindan soluciones concretas al control de malezas y al manejo agronómico. El resultado es más estabilidad de rendimiento, mejor calidad de aceite y un cultivo preparado para los desafíos productivos de Argentina.

El girasol es uno de los cultivos oleaginosos estratégicos de Argentina por su plasticidad frente a ambientes contrastantes, su aporte en las rotaciones y la calidad de su aceite. En la última década, la combinación de mejoramiento genético, hibridación, rasgos de tolerancia a herbicidas y una arquitectura de planta optimizada permitió cerrar brechas de rendimiento y, a la vez, hacer un uso más eficiente de insumos como herbicidas, fertilizantes y agua. En esta nota se repasan las principales innovaciones genéticas disponibles en el país, con foco técnico en las plataformas Clearfield® y Clearfield® Plus, y su integración al manejo agronómico para maximizar resultados.
Bases del progreso genético en girasol
El salto productivo del girasol se sustenta, en gran medida, en híbridos con alto vigor de crecimiento, partición eficiente de asimilados hacia el capítulo y estabilidad fenotípica a lo largo de un amplio gradiente de ambientes, desde el norte templado-húmedo hasta zonas semiáridas.
La heterosis se expresa en un mayor índice de cosecha, tamaño de capítulo controlado, uniformidad de floración y madurez -lo que reduce pérdidas por desuniformidad y facilita la programación de cosecha- además de una mejor tolerancia a estreses abióticos, como golpes de calor durante floración o déficits hídricos en el llenado, gracias a raíces más exploratorias y ajustes osmóticos superiores.
La selección genética también incorpora fuentes de resistencia o tolerancia parcial a patógenos clave como mildiu y podredumbres de capítulo y tallo, lo que permite reducir aplicaciones y minimizar pérdidas. Paralelamente, se pone énfasis en la calidad del aceite, diferenciando entre híbridos alto oleico y linoleico, que permiten capturar premios comerciales sin resignar potencial productivo. Estos materiales mantienen un alto contenido de aceite aún en ambientes restrictivos.

Tolerancia a herbicidas: Clearfield® y Clearfield® Plus en girasol
Entre las innovaciones de mayor impacto práctico se destacan los sistemas Clearfield® (CL) y Clearfield® Plus (CL Plus), que combinan híbridos tolerantes a imidazolinonas con herbicidas selectivos de ese grupo, para lograr un control amplio de malezas.
La base genética de estas tecnologías reside en mutaciones de la enzima ALS/AHAS (acetolactato sintasa), que reducen la afinidad del sitio de acción por las imidazolinonas. Estas mutaciones son rasgos no transgénicos, obtenidos mediante mejoramiento clásico y selección. Los herbicidas involucrados incluyen moléculas como imazapir, imazapic e imazamox, aplicadas en preemergencia y/o postemergencia temprana, con un espectro de control que abarca tanto latifoliadas como gramíneas anuales.
Los híbridos Clearfield® muestran buena selectividad bajo las dosis y momentos de aplicación recomendados. La estrategia de uso más común combina un tratamiento preemergente con imidazolinonas y una aplicación postemergente temprana -entre dos y seis hojas de las malezas- lo que asegura un cultivo libre de competencia en etapas críticas como botón floral y floración.

Charllotte CL AO
El girasol RGT CHARLLOTTE CL AO de RAGT es un híbrido alto oleico con tecnología Clearfield® que se destaca por su excelente estabilidad en ácido oleico (>80 %). Presenta buen contenido de aceite, gran adaptabilidad y rápida desecación del cultivo. Combina una excelente pureza varietal con tolerancia a herbicidas específicos, lo que facilita un manejo eficaz de malezas difíciles.
Destacado por su alto potencial de rendimiento y estabilidad, ofrece muy buen perfil sanitario y adaptación a distintos ambientes productivos. Esto lo convierte en una opción confiable para quienes buscan maximizar la calidad del aceite y capturar primas comerciales en el mercado de girasol alto oleico.

Clearfield® Plus representa una evolución tecnológica con ventajas operativas claras. Estos híbridos presentan una tolerancia excepcionalmente alta a los herbicidas, lo que se traduce en menor variación y mayor seguridad para el cultivo incluso en diferentes tipos de suelo y condiciones, como en situaciones de estrés ambiental o residuos de herbicidas, al reducir riesgos de fitotoxicidad como amarillamientos transitorios.
La ventana de aplicación se amplía, brindando mayor flexibilidad para decidir el momento de intervención según el estado de las malezas y las condiciones climáticas. Esta robustez se traduce en mayor eficiencia de control y, en consecuencia, en rendimientos más estables incluso en ambientes con alta presión de malezas.
RGT Arllem CLP
Por su parte RGT ARLLEM CLP es un hibrido de ciclo intermedio que posee lo último en tecnología Clearfield® Plus para el control de malezas, combinando un amplio espectro de control efectivo y mayor tolerancia a herbicidas. Este material posee alto potencial de rinde, buen vuelco de capítulo y buen perfil sanitario. Su zona de adaptación incluye Buenos Aires, sur y centro de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba.
Impacto en rendimiento y optimización de recursos
El control temprano de malezas tiene un efecto directo sobre el rendimiento, ya que las primeras semanas del ciclo definen el número potencial de aquenios. Con Clearfield® y Clearfield® Plus, el cierre temprano del entresurco asegura una mayor interceptación de radiación y una mejor fijación de capítulos, al mismo tiempo que evita la competencia por agua y nutrientes, un factor especialmente crítico en años con perfiles de humedad limitados.
Desde el punto de vista económico, estas tecnologías reducen el número de aplicaciones correctivas y simplifican la logística de control, ya que una o dos intervenciones bien sincronizadas garantizan un cultivo limpio por más tiempo. Además, al mantener el lote libre de malezas durante los picos de demanda, se obtiene un mayor aprovechamiento tanto de la fertilización inicial como de las lluvias, incrementando así la eficiencia global del sistema.
En términos de sustentabilidad, la integración de Clearfield® y Clearfield® Plus con rotaciones de herbicidas y prácticas culturales contribuye a ralentizar la evolución de resistencias en malezas, un problema cada vez más serio en Argentina. Al mismo tiempo, la sanidad de los híbridos modernos reduce la necesidad de fungicidas y minimiza pérdidas poscosecha, mejorando la huella ambiental del girasol por tonelada de aceite producido.

Conclusiones
El progreso genético del girasol en Argentina se sustenta en híbridos modernos con mejor arquitectura, paquetes sanitarios robustos y perfiles de aceite diferenciados. La incorporación de tolerancia a imidazolinonas mediante Clearfield® y, especialmente, Clearfield® Plus, representa un salto operativo que se traduce en mayor control temprano de malezas, uso más eficiente de agua y nutrientes, menos intervenciones y una estabilidad superior de rendimiento en escenarios con alta presión biótica y climática.
El valor de estas tecnologías se potencia cuando se incorporan a una estrategia agronómica integral que considere elección de híbridos por ambiente, nutrición balanceada, densidad y fecha de siembra adecuadas, programas de herbicidas con rotación de modos de acción y un monitoreo sanitario constante. En este marco, Clearfield® y Clearfield® Plus no solo elevan el techo de rinde, sino que también mejoran la eficiencia global del sistema, ayudando al productor argentino a obtener más kilos y más aceite, con menor huella ambiental y mayor previsibilidad productiva.