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Las semillas que México resguarda para el futuro de la agricultura y la seguridad alimentaria global


Texcoco, Estado de México
May 7, 2026

El Banco de Germoplasma del CIMMYT mantiene activa una de las colecciones de maíz y trigo más importantes del mundo. Su operación combina ciencia, conservación y acceso abierto para sostener la seguridad alimentaria global y preservar la diversidad agrícola.
 



Cristian Zavala Espinosa, coordinador del Banco de Germoplasma del CIMMYT, durante actividades de regeneración en campo.

 

El Banco de Germoplasma del CIMMYT resguarda miles de accesiones de maíz y trigo, es decir, muestras únicas de semillas que concentran características genéticas desarrolladas en distintas regiones y condiciones a lo largo del tiempo. Estas colecciones son una base esencial para la investigación agrícola, el mejoramiento de cultivos y la capacidad de respuesta frente a escenarios cada vez más variables.

Su conservación no depende únicamente del almacenamiento en frío. Para que estas semillas puedan utilizarse, deben mantenerse activas. Esto implica evaluarlas, regenerarlas y asegurar que estén disponibles en condiciones que permitan su uso inmediato.

La regeneración es el proceso que sostiene esa disponibilidad. Consiste en volver a sembrar las accesiones bajo condiciones controladas cuando es necesario incrementar su cantidad, recuperar su capacidad de germinación o asegurar su sanidad. No todas las semillas requieren el mismo manejo, pero en todos los casos el objetivo es el mismo: mantenerlas listas para ser utilizadas.

“Para que estas semillas puedan utilizarse en cualquier parte del mundo, la conservación va mucho más allá del almacenamiento. Debemos asegurar que exista suficiente disponibilidad, que mantengan una capacidad de germinación adecuada y que estén completamente sanas para poder compartirse de manera segura”, explica Cristian Zavala Espinosa, coordinador del Banco de Germoplasma. “Estamos resguardando un recurso que no tiene reemplazo. Perder una accesión no significa únicamente perder semillas, sino también posibilidades para responder a los desafíos agrícolas del futuro”.
 

Personal técnico del CIMMYT realiza siembra de regeneración en parcelas experimentales en Texcoco, Estado de México.
 

Para que una accesión pueda distribuirse, debe cumplir tres condiciones. Debe existir suficiente semilla para compartir, mantener una germinación superior al 85 por ciento y estar libre de patógenos que limiten su uso. Estos criterios determinan si el material puede integrarse a programas de investigación, mejoramiento o producción en cualquier parte del mundo.

El banco opera bajo un principio de acceso público que define su función a nivel global. Las semillas que resguarda no pertenecen al CIMMYT ni a una entidad privada. Forman parte de un sistema internacional de recursos fitogenéticos y se consideran bienes públicos globales, disponibles para investigación, mejoramiento y producción agrícola.

Ese acceso se concreta a través de plataformas digitales que permiten consultar las colecciones de manera remota. A través de estas herramientas, investigadores y comunidades agrícolas pueden identificar materiales específicos, conocer sus características y acceder con mayor agilidad a información clave para la toma de decisiones y la gestión de los recursos genéticos.
 

Proceso de regeneración de accesiones de maíz, donde se asegura la viabilidad, disponibilidad y sanidad de las semillas.
 

El valor de estas accesiones está ligado a su origen. Muchas fueron seleccionadas durante generaciones en entornos adversos, en suelos de baja fertilidad o bajo climas variables. En ese proceso se consolidaron características que hoy resultan relevantes frente al cambio climático, como tolerancia a sequía o adaptación a condiciones limitantes.

Pero esta diversidad no solo representa una reserva genética para la agricultura. También resguarda conocimientos, prácticas y formas de relación con el territorio construidas por comunidades agrícolas a lo largo de generaciones. En el caso del maíz, esa conexión trasciende lo productivo y forma parte de la historia e identidad cultural del país. “Se suele decir que los mexicanos inventamos el maíz, pero en realidad el maíz creó la mexicanidad”, señala Zavala.

Sobre esta base, los equipos científicos del CIMMYT desarrollan nuevas variedades y prácticas agronómicas sostenibles que permiten sostener la producción en contextos cada vez más exigentes. El trabajo combina diversidad genética, manejo agronómico y conocimiento local para fortalecer sistemas agrícolas más resilientes frente al cambio climático y la degradación de los recursos naturales. La colección no solo mantiene disponible diversidad genética, sino también capacidades de adaptación construidas históricamente en distintos territorios agrícolas.

Parte del trabajo del banco incluye la repatriación y rematriación de semillas hacia comunidades que las habían perdido, lo que permite reintegrarlas a sus sistemas productivos y fortalecer su diversidad local. Este vínculo entre conservación y uso comunitario amplía el impacto del banco más allá del ámbito técnico.

Al mismo tiempo, la operación de estas colecciones enfrenta desafíos estructurales. Mantenerlas activas requiere infraestructura especializada, suministro continuo de energía, capacidad técnica y procesos científicos permanentes. La interrupción de cualquiera de estos elementos puede comprometer materiales que no tienen reemplazo.

Como medida de respaldo, duplicados de estas semillas se resguardan en la bóveda global de Svalbard, en Noruega, diseñada para proteger este tipo de colecciones ante escenarios extremos. Sin embargo, la funcionalidad del sistema depende del trabajo cotidiano que se realiza en campo y en laboratorio.

La regeneración, la evaluación y el control sanitario no son procesos eventuales. Son actividades continuas que determinan si las semillas pueden seguir utilizándose y compartiéndose a nivel global. Sin estos procesos, la colección pierde su capacidad de responder a las necesidades de investigación, mejoramiento y producción agrícola.
 

Las parcelas de regeneración permiten mantener activas las colecciones de maíz y trigo más importantes del mundo, en las instalaciones de la sede global del CIMMYT, en Texcoco, Estado de México. Fotografía: Francisco Alarcón/CIMMYT
 

En ese contexto, la inversión sostenida es un factor crítico. Mantener estas colecciones activas no solo implica conservar diversidad genética, sino asegurar la capacidad de desarrollar soluciones agrícolas, responder a crisis alimentarias y sostener sistemas productivos en distintos países.

Desde Texcoco, ese trabajo continúa como parte de una operación científica permanente que mantiene disponibles estos recursos para el mundo, no como un archivo, sino como un sistema vivo en constante uso. La continuidad de este trabajo incide directamente en la capacidad de los sistemas agrícolas para adaptarse a condiciones cada vez más exigentes.



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Website: http://www.cimmyt.org

Published: May 8, 2026

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